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piel estresada

Cuidado de la piel | la Cápsula del Tiempo BDR

Piel estresada: causas, síntomas y tratamiento

La piel estresada es aquella que, a causa de agresiones internas y externas, presenta unos mecanismos de…

La piel estresada es aquella que, a causa de agresiones internas y externas, presenta unos mecanismos de defensa deteriorados. Ello la incapacita para hacer frente a los distintos daños, mostrando cada vez más signos de envejecimiento prematuro: textura rugosa, arrugas, manchas, etc.

Causas

A nivel interno, el estrés de la piel puede producirse por diversos factores:

  • Mala alimentación: una dieta en la que predominen los productos procesados y las grasas transgénicas y saturadas puede repercutir de forma negativa en la salud de nuestra piel. Lo ideal es mantener una alimentación equilibrada, rica en antioxidantes, magnesio y vitamina C.
  • Falta de sueño: dormir menos de ocho horas diarias puede tener un efecto directo sobre nuestra piel, debilitando su proceso regulador. Se ve alterada la secreción hormonal (especialmente de melatonina y cortisol, que son las que más interfieren en los procesos dermatológicos) e incrementando los niveles de estrés (que pueden derivar en la reactivación de ciertas patologías cutáneas).
  • Ansiedad: vivir en una situación constante de tensión tiene efectos negativos sobre la barrera cutánea y hace que la respuesta defensiva se vuelva más pobre. Manejar de forma correcta el estrés que podamos sufrir es la mejor inversión que podemos hacer para la salud de nuestra piel.

A nivel externo, la piel estresada puede ser una consecuencia de:

  • Exposición solar: la radiación ultravioleta es una de las principales causas del estrés oxidativo. Los rayos del sol producen un aumento de los radicales libres en nuestras células, al tiempo que reducen los niveles normales de antioxidantes. En consecuencia, una exposición inadecuada puede provocar deshidratación y acelerar el proceso de envejecimiento de la piel.
  • Contaminación: a lo largo del día, sobre nuestra piel se van depositando los agentes contaminantes que se encuentran en el aire. Si no está bien hidratada y protegida, estos elementos (también generadores de radicales libres) penetran hasta las capas más profundas produciendo un estrés oxidativo.
  • Tabaco: los aditivos del tabaco constriñen progresivamente los vasos sanguíneos, dificultando la circulación. Ello implica que la piel reciba una menor cantidad de oxígeno y nutrientes, acelerando su proceso de envejecimiento. Además, el tabaco puede dañarlas fibras de colágeno y elastina (tensores naturales de la piel), haciendo que pierda resistencia y flexibilidad.

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Posibles síntomas

  • Acné: el estrés puede provocar una alteración de las glándulas sebáceas, incrementando la secreción de grasa. Es una respuesta natural que trata de paliar la falta deshidratación de la piel.
  • Rojez: el estrés podría ser uno de los factores desencadenantes de esta patología crónica de la piel cuya manifestación incluye enrojecimiento e inflamación de la piel del rostro (fundamentalmente mejillas, frente, nariz y barbilla.
  • Exacerbación o agravamiento de ciertas enfermedades cutáneas tan frecuentes como la Dermatitis Atópica y la Psoriasis. Las personas que expuestas a altos niveles de estrés pueden desarrollar brotes de esta afecciones cutáneas crónicas.
  • Psoriasis: es una enfermedad crónica que provoca descamación inflamatoria y que se caracteriza por la inflamación, las escamas y enrojecimiento en la piel de codos y rodillas, que causa comezón y ardor. En momentos de estrés, el sistema inmunológico se debilita favoreciendo la aparición de la afección.
  • Líneas finas de expresión: el cortisol que se segrega bajo importantes niveles de estrés, hace que el azúcar en la sangre se eleve, en un proceso llamado glicosilación. Esto puede provocar daños en el colágeno y la elastina de la piel, favoreciendo la aparición de las líneas de expresión. Además, la tensión muscular permanente lleva a la larga a la aparición de arrugas permanentes.
  • Piel Reseca: la sequedad de la piel es uno de los síntomas más frecuentes de ansiedad y estrés, ya que este afecta a la barrera protectora de la piel que no puede conservar la integridad del manto hidrolipídico.

Tratamiento

Para tratar una piel estresada lo ideal es aplicar una solución no invasiva. En este sentido, BDR cuenta con una solución específica para tratar este tipo de alteraciones: La Cápsula Antiestrés. Un tratamiento de 90 minutos que permite recuperar la piel al máximo, desde la primera sesión, con un efecto de relajación profundo. En cualquier caso, según los síntomas concretos que presente la piel, también puede ser interesante realizar una Cápsula Calmante o de Hidratación Extrema.

Posteriormente, es aconsejable complementar la cápsula con productos dermacéuticos que refuercen el protocolo.
  • Limpiador: Re-move pH
  • Sueros: Re-lax 3 (síntomas de sensibilidad), Re-charge N y Re-charge (síntomas de deshidratación), Re-charge N y Re-lax 3 (síntomas de envejecimiento).
  • Cremas: Re-vital ph (acabado ligero y mate), Re-vital (acabado medio sin brillos) o Re-construct (acabado muy untuoso).