Tecnología al servicio de la belleza
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Cuidado de la piel

Un cuidado para cada tipo de piel, ¿conoces el tuyo?

Cada piel es única; un órgano exclusivo, con sus propias necesidad. No obstante, es posible distinguir entre…

Cada piel es única; un órgano exclusivo, con sus propias necesidad. No obstante, es posible distinguir entre distintos tipos de piel y así saber que cuidados concretos necesitan. ¿Conoces el tuyo?

Piel sensible o reactiva

Los síntomas de este tipo de piel son, fundamentalmente la tirantez y el picor, y se les suman el enrojecimiento y la falta de hidratación. Esto es provocado por el estrés y la falta de sueño, y se ve potenciado por una sensibilidad extrema. Además, este tipo concreto de piel, suele darse en gente muy joven, cuya piel está sin madurar, y que experimenta numerosos cambios físicos que hacen que su piel reaccione de forma límite.

Las soluciones que se plantean para tratar estas pieles se basan en utilizar productos de cuidado y cosméticos que sean específicos para ellas. Es necesario mantener la piel equilibrara, por lo que se desaconseja el uso de aguas desmaquillantes, tónicos o jabones, y se recomiendan leches limpiadoras que, además de ejercer una función higiénica, nutren la piel.

Piel acnéica

El enrojecimiento, la sensibilidad extrema, las espinillas y las cicatrices son algunos de los síntomas que muestran las pieles con tendencia al acné. Esto ocurre porque se produce una excesiva segregación sebácea que, además, obstruye los poros, impidiendo la oxigenación de la piel. También el exceso de sudoración y los cambios hormonales (como los que se producen en la adolescencia o durante un embarazo) pueden afectar gravemente a este problema, acentuándolo y complicándolo.

Para este tipo de pieles es imprescindible limpiar en profundidad la piel dos veces al día, para evitar que la sudoración tapone los poros, utilizar cosméticos libres de aceites y evitar tocarse la cara con las manos, que están llenas de bacterias y retrasarán la curación.

Piel seca

Las pieles secas presentan el poro muy cerrado, poca luminosidad y, a menudo, sufren de tirantez, aspereza y picazón, que pueden hacer que se marquen las líneas de expresión de forma prematura. La pérdida de humedad en la piel puede venir dada por los cambios muy extremos de temperatura (sobre todo el frío extremo reseca la piel), los lavados frecuentes pueden generar que la humectación y el manto lipídico natural se evaporen, haciéndola excesivamente seca, y la exposición prolongada a los rayos UVA también contribuye a esta sequedad.

Para tratar este problema se recomienda el consumo de antioxidantes (ricos en vitaminas E y C) por la mañana, aplicarse retinol en el rostro por la noche dos veces por semana y, el resto de noches, sérums de compuestos muy activos, como soja, silicio, ácido hialurónico y células madre.

Piel grasa

Los síntomas de este tipo de pieles son, entre otros, los poros muy dilatados, el exceso de brillo y la aparición de espinillas. Son causados por un exceso de segregación sebácea, aunque también entran en juego el factor genético y el climático, y una liberación descontrolada o los cambios hormonales.

Se aconseja limpiar muy bien la piel para retirar correctamente el exceso de grasa, pero sin aplicar productos que contentan alcohol o que sean astringentes, porque resecan la piel sin incidir en el problema. Lo ideal sería utilizar cosmética de doble acción que, por un lado, reequilibre la producción de sebo de las glándulas y que, por otro, no deje de tratar la hidratación y la nutrición de la piel.

Piel deshidratada

Presentan síntomas de sequedad extrema que derivan en una estructura de pequeñas arrugas superficiales, además sufren de tirantez y aspereza. La causan la falta de protección contra agentes externos y las condiciones climáticas extremas, el estrés y los lavados frecuentes con agua caliente que hacen que la piel no pueda retener las sustancias humectantes que recibe.

Una alimentación equilibrada y beber mucha agua son los primeros pasos a seguir para mejorar el aspecto de la piel. También es fundamental utilizar cremas con protección y productos cosméticos ricos en ácido hialurónico o sueros con principios activos muy hidratantes.